ayer pasamos casi una hora viendo las fotos del facebook de paola tinoco, la PR de anagrama en México -quien, por cierto, no nos contesta mails. ahí estaban todos. y con todos quiero decir los viejos, los nuevos, los futuros, los menos, los más, los queer, los dark, todos; todo aquel que parece persiste o persistirá en su intento por hacer (algo por la) literatura en méxico. es, nos parece, un ciclo perpetuo. no sabemos si es de origen príista (estatal), como claramente lo es en todo el estado político, este funcionamiento de reciclaje e incorporación. es cierto, tiene esa ventaja: nadie puede tacharlo de excluyente. incluso los malos escritores los malos editores los malos malos y los buenos buenos están ahí: en los congresos conferencias presentaciones. todos, al final reciben una invitación.
nosotros no... y no sabemos, primero, cómo nos lo tomamos; y, segundo, cómo lo ven nuestros lectores y colaboradores. ¿estamos fallando? yo (una de las voces lenguaraces que malusa el plural mayestático) no creo que sea del todo así. pero, no estoy seguro todos los días. es una parte de la difusión del trabajo que hacemos... o debiera serla.
pero también nos hace ver que, más allá de habladurías, sí tiramos para otro lado. bueno, están los libros.
es decir, sí estamos en una etapa de crecimiento, pero no tirando hacia competir con eso.
nos gusta trabajar en silencio. aunque sí nos gustan, también, los tragos gratis.
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